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sábado, 2 de agosto de 2008

Aparece cerro de La Silla en cerámica colonial


En esta imagen del siglo XVII aparece el emblema regio. Fotos: Gerardo González


Al parecer, un grupo de alfareros de la época colonial utilizó la imagen del cerro como su imagen distintiva, misma que fue “descubierta” dentro de los restos de cerámica rescatados del Museo Metropolitano de Monterrey.La hipótesis fue planteada por los arqueólogos del centro INAH Nuevo León, Julia Santacruz Vargas y Enrique Tovar Esquivel, quienes trabajan en la limpieza y estudio de los restos arqueológicos desenterrados del patio central del museo.“Considero que es muy viable que tengamos la primera representación del cerro de La Silla en ese pedazo de cerámica. No es osado pensarlo; hemos visto el cerro y no es para nada absurdo considerar que se trate de la primera representación estilística de este elemento representativo de la ciudad”, afirmó Enrique Tovar Esquivel. Aunque a primera vista el grabado parece indicar una “M”, los especialistas aseguran que por sus rasgos y por la técnica con la que está hecha, ofrece una referencia más paisajista que ser una simple letra.La explicación la ofrece el arqueólogo del INAH, quien consideró que este dibujo es una “representación muy estilizada del cerro, que fue hecha antes de la cocción, pero que denota cierto movimiento en esta estilización de la línea, que nos permite afirmar que es un elemento paisajista.Por su parte, la arqueóloga Julia Santacruz Vargas, especialista en cerámicas prehispánicas y coloniales de México, señaló que la imagen de este fragmento de cerámico “que representa el motivo paisajista de Nuevo León, con unas incisiones decorativas”.Además de lo que podría ser el cerro de La Silla, una de las ollas que se lograron recuperar luce un grabado que parece ser la firma del alfarero. “Esto es muy común en el centro de México, pero no en el norte, menos en Nuevo León”, refirió. El símbolo parece indicar una letra ‘a’ en mayúscula, adornada con una especie de arabescos. A decir de la arqueóloga, Santacruz Vargas, “como firma no se ha detectado otra igual, es muy similar con la letra ‘a’ que se han reportado para firmas de hospitales y conventos, pero tenemos que investigarlo”.Existe un registro especializado por parte del INAH dedicado a firmas y sellos creados por alfareros del centro y sur de México, y aunque algunos parecer tener la misma forma, ninguno se parece al que tiene grabado esta olla.Así, analizando la aparición de la firma del posible alfarero en la olla, y el grabado que simula ser el cerro de La Silla, se puede pensar que en el Monterrey del 1600 ya existían las “marcar propias” en las mercancías.Analizando la técnica y el contexto arqueológico en el que se encontraron, los especialistas llegaron a la conclusión de que datan del siglo XVII. El descubrimiento toma mayor relevancia puesto que no se tenía conocimiento de una técnica de cerámica propia de Nuevo León durante el periodo colonial.


“No había todavía reportes para una cerámica colonial que fuera típica del norte, casi toda la cerámica que se ha encontrado proviene de la ciudad de México, de Puebla, Tlaxcala pero parece que ya tenemos un registro de lo que podríamos llamar cerámica típica de Nuevo León”, opinó la arqueóloga.Aunque apenas y se ha podido limpiar e investigar cerca del 20 por ciento del material exhumado del Metropolitano, éste ha ofrecido datos relevantes pues también se ha descubierto cerámica tradicional de los tlaxcaltecas, de la cual se cree llegó a la ciudad mediante intercambio comercial. Los arqueólogos vaticinaron tres meses más de trabajo en las excavaciones. “Todavía falta limpiar más, pero sin duda esta será una de las mejores piezas”, afirma Tovar Esquivel mientras sostiene el fragmento donde parece estar representado el cerro de La Silla. La montaña emblema de Nuevo León debe su nombre al conquistador Alonso de León, que lo bautizara de esta manera dado su parecido con una silla de montar.



Monterrey/Gustavo Mendoza Lemus


Sacan a flote los restos de la mayor nave griega hundida en aguas del Mediterráneo

Llevaban cerca de 2.500 años sumergidos ante las costas de la isla italiana de Sicilia. Su estudio aportará datos fundamentales sobre las rutas comerciales de la época

Tras cerca de 2.500 años sumergidos ante las costas de la isla italiana de Sicilia, se han sacado a flote los restos de la mayor embarcación mercante griega localizada hasta ahora en el Mediterráneo, que aportarán datos fundamentales sobre las rutas comerciales de la época.
Así lo explicó a Efe la superintendente de bienes culturales y ambientales de la localidad italiana de Caltanissetta (Sicilia), Rosalba Panvini, que ha coordinado los trabajos de recuperación de la embarcación.
Panvini precisó que se trata de una nave de veintiún metros de eslora y siete de manga en buen estado de conservación.
Los restos arqueológicos fueron descubiertos por dos submarinistas hace veinte años pero la estructura de la embarcación no fue sacada a flote hasta esta semana, debido a los numerosos estudios realizados para establecer el mejor sistema para elevarlos sin dañarlos.
Localizada a 800 metros mar adentro de la antigua colonia griega de Gela, Panvini señaló que éste es un hallazgo que permitirá «conocer la arquitectura naval griega y las rutas que unían Sicilia y Gela con el resto de pueblos del Egeo».
Asimismo, explicó que existen otras dos embarcaciones «del mismo período arcaico» expuestas en la actualidad en Marsella y Jerusalén pero que sus dimensiones son muy inferiores a las de los restos de Gela, ya que alcanzan como máximo los doce o trece metros de eslora.
La nave es como las que el poeta griego Homero describió en la «Ilíada», que se impulsaban gracias a sus velas y a los remos que se situaban en sus laterales.
Los arqueólogos apuntan que se hundió entre el siglo VI y el 480 antes de Cristo y que antes del incidente había hecho escala en el puerto de Atenas, para después subir por la costa este de Grecia y atravesar el estrecho de Otranto.
Durante los veinte años de estudios se han recuperado diferentes artículos de los que el barco transportaba en el momento del hundimiento, entre los que destacan recipientes con figuras rojas y negras propias de talleres artesanos atenienses, así como cerámicas producidas en la zona del Egeo.
Esta semana se pudieron recuperar el palmejar, la popa y la quilla de once metros, que yacían a casi cinco metros de profundidad, con la ayuda de una grúa de 200 toneladas situada sobre un pontón.
Unas piezas de la estructura que se sumaron a la proa recuperada en 2003.
Ahora, las piezas se trasladarán al laboratorio Mary Rose Archeological Services de Portsmouth, en el sureste de Inglaterra, para su restauración, aunque deberán permanecer entre seis y doce meses en grandes cisternas para su desalinización.
Se espera que los trabajos de restauración de la embarcación finalicen en 2010 y los restos serán trasladados de nuevo a Gela, donde se construirá un Museo de la Navegación para albergarlos.
Entre los numerosos artículos recuperados del interior del barco destacan además cuatro pequeños altares y materiales que atestiguan, según los expertos, la práctica de cultos religiosos a bordo.
Los expertos también remarcaron el hallazgo de 150 ánforas que servían para transportar aceite y vino y que han sido recuperados de forma íntegra.
Panvini comentó que el buen estado de conservación de las piezas es atribuible a que los restos estaban ubicados ante la desembocadura de un río y quedaron cubiertos por fango y arcilla que evitaron que muchos detalles se perdieran.
Además, apuntó que los expertos creen que el hundimiento de la nave fue a causa de las condiciones meteomarítimas coincidiendo con los movimientos sísmicos que afectaron a la zona en aquel período.
Tomado de: http://www.lavozdegalicia.es/sociedad/2008/08/02/00031217669891089982526.htm

Descubren restos milenarios de una mujer en China, Nuevo León

Las primeras hipótesis indican que el hallazgo puede alcanzar hasta los 3 mil años de antigüedad y que se trataría de una mujer de 1.71 metros de altura y que, al momento de morir, tenía 63 años de edad

Expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Nuevo León analizan los restos óseos de una mujer, localizados en el municipio de China, del estado neolonés.El hallazgo se verificó gracias al reporte que hicieron los encargados del rancho, propiedad de la Familia González, quienes identificaron un cráneo en el predio mencionado, que trasladaron a las oficinas del Instituto en la entidad.Los primeros estudios hechos al cráneo reportan que los restos pertenecieron a una mujer de 1.71 metros de altura y que, al momento de morir, tenía 63 años de edad.Se cree que parte de sus actividades estaban relacionadas con la carga de grandes volúmenes, ya que se identificaron lesiones vertebrales; se le atribuye la temporalidad del período Arcaico Tardío, 1000-1,500 a. C.En entrevista, la arqueóloga Araceli Rivera mencionó que al hacer las primeras revisiones pudo corroborar que la pieza presentaba altos grados de intemperismo y se mostraba petrificada."Posteriormente, acudimos al municipio de China para verificar el hecho, y encontramos que el resto del esqueleto permanecía in situ" , señaló.Una vez registrado el hallazgo, los especialistas, coordinados por la arqueóloga Rivera, se dieron a la tarea de acudir al lugar y realizar el rescate de la osamenta para, posteriormente, hacerla llegar a los investigadores que se encargarían de aplicar los métodos y definir su antigüedad, sexo, edad, y tamaño, entro otros aspectos."Los restos se encontraban en posición decúbito lateral derecho flexionado -fetal- y es el primer hallazgo de este tipo que sucede en el estado; con los primeros análisis detectamos algunas patologías y procedimos a enviarlo a la Ciudad de México, donde otro investigador se encargó de realizar una serie de estudios alternativos" , adujo.Por su parte, el antropólogo Arturo Román, responsable de los estudios hechos recientemente a los restos de la mujer de China, declaró que hasta el momento se ha analizado el 90 por ciento del esqueleto y que el resto quedará listo en pocos días."Desde mi perspectiva, lo más importante del hallazgo es que los restos pertenecieron a pobladores antiguos de la región; la forma alargada del cráneo fue uno de los factores que permitieron llegar a esta conclusión" , precisó.
Tomado de: http://www.eluniversal.com.mx/notas/526992.html