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martes, 5 de agosto de 2008

Echa el cierre el campo de Socastro

Desde arriba, jóvenes trabajando en la excavación de la doble muralla defensiva del castro de Socastro, en Rois; instante en el que se descubre parte del molino; muro de piedra descubierto a la entrada del yacimientoFOTO: Santamariña

Tras quince días de trabajo y de toma de contacto con el castro de Socastro (Rois), los alrededor de una veintena de jóvenes procedentes de diversos puntos de la geografía nacional y del propio municipio de Rois colgaron los aparejos de trabajo hasta el próximo verano. Las catas realizadas por primera vez en el yacimiento arqueológico de Socastro dieron sus frutos, aunque quizá menos de lo esperado. Los últimos días de excavación fueron los más fructíferos, ya que los participantes se toparon con restos de una antigua hoguera y cerámica negra de cocción.
En la zona delimitada por la muralla defensiva se toparon con otra sorpresa, al despuntar un escalón que permitió ver otra muralla anterior, y en su base muchos restos de cerámica esparcidos, que hizo pensar en una primera hipótesis de zona de horno, pero lo descubierto con posterioridad apunta más bien a que con el tiempo ese espacio se convirtió en un basurero. También se descubrieron restos de herramienta, la mitad de un molino de piedra y en la zona de acceso al yacimiento otro muro defensivo. El campo de trabajo de Socastro, promovido por la Fundación Pro Patrimonio, en colaboración de Xunta y Concello, tendrá continuidad el próximo año. Así lo confirmó la Dirección Xeral de Xuventude.
Tomado de: http://tierrasdesantiago.es/index_3.php?idMenu=324&idNoticia=329457

Caminos antiguos que habitan bajo tierra



Los caminos son subterráneos. A simple vista solo se puede ver vegetación y una ligera señal de un declive en el lugar. Pero los yumbos, una antigua población subtropical del noroccidente, los conocían al detalle. Es que ellos los diseñaron, los crearon y se abrieron paso entre la vegetación.
Por allí iban periódicamente cargados de unas canastas, que estaban llenas de víveres u objetos valiosos para la época. El tesoro que contenían no era metálico, sino lo que en ese tiempo se consideraba valioso: concha Spondylus, obsidiana, ají, coca, sal…
Sin embargo, hace más de 300 años dejaron de utilizarlos. A pesar de todo el trabajo, un día los abandonaron. Entonces, hasta allí llegó la vida de comerciantes que les permitía llevar artículos de la Costa a la Sierra y viceversa. La naturaleza tomó la decisión de alejarlos del lugar y le ayudó el volcán Pichincha. Este erupcionó y depositó cerca de 30 cm de ceniza en el área.
Entonces, los yumbos emigraron y su obra quedó allí. Las crónicas de la época recogieron estos acontecimientos y no dejaron que se convirtieran en leyenda.
Estos caminos, conocidos como culuncos, persisten hasta hoy. Es fácil andar por ellos, pues el tiempo ha respetado su antigüedad y la vejez solo les ha llegado a medias. Tan solo en algunos tramos existen interrupciones por deslaves. De la misma manera, se han perdido ciertas redes porque en el sitio se construyeron haciendas u otras edificaciones que les quitaron algunos brazos a estos trayectos veteranos.
Hólger Jara es arqueólogo. Su vida está lejos de las áreas donde no hay nada que encontrar. Él ama lo que hace porque le gustan los lugares en donde los días rinden más. Él se ensucia las manos y camina por chaquiñanes, montañas o lo que se le ponga enfrente. Y, por supuesto, ha transitado por los culuncos y ha descubierto algunos.
Talvez uno de ellos es por donde huyeron, custodiados por Rumiñahui, los más de 40 familiares de Atahualpa cuando llegaron los españoles.
Un recorrido turístico
En Tulipe, está ubicado el centro ceremonial de los yumbos. Allí existen piscinas recubiertas con piedra que servían para ritos de purificación. Dos de ellas tienen forma rectangular, otras dos son semicírculos y existe una más de varios lados.
Si acude a este lugar podrá visitar el museo de Tulipe, conocer las cascadas del lugar, disfrutar de la vegetación y también recorrer los antiguos caminos de los yumbos, una población que vivió desde el 600 d.C hasta los 1 600 d.C.

Arqueólogos descubren monedas de oro de la época del Segundo Templo.

Arqueólogos israelíes que trabajan en excavaciones en el Kibutz Ramat Rahel, en las laderas de Jerusalén y muy cerca de la ciudad de Belén, encontraron monedas de oro que datan del período de la destrucción del Segundo Templo en el año 70 de la era común. Se trata de 15 grandes monedas que fueron halladas en un pote de cerámica. De acuerdo a los arqueólogos, las monedas fueron escondidas en un tiempo de mucha ansiedad y conflicto. Los arqueólogos pertenecen a la Universidad de Tel Aviv, que tiene acuerdos en este tema con investigadores alemanes.
Tomado de: http://www.infolive.tv/-/infolive.tv-26901-israelnews-arqueologos-descubren-monedas-de-oro-de-la-epoca-del-segundo-templo