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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Creencia de la Edad del Hierro en la Separación Entre Cuerpo y Alma


Unos arqueólogos en el sudeste de Turquía han descubierto una losa de piedra tallada de la Edad de Hierro que proporciona una evidencia escrita, la primera en la región, de que las personas de aquella época creían que el alma se podía separar del cuerpo
Una expedición del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago encontró la losa de basalto de unos 350 kilogramos, cerca de un metro de alto y alrededor de medio metro de ancho, en Zincirli, lugar de la antigua ciudad de Sam'al. Una vez capital de un reino próspero, es ahora uno de los yacimientos arqueológicos en excavación más importantes de la Edad de Hierro.La losa es la primera de su tipo que es encontrada intacta en su ubicación original, permitiendo a los académicos aprender sobre las costumbres funerarias y la vida en el siglo octavo a.C. En esa época, emergieron vastos imperios en el Oriente Medio antiguo, y culturas como los israelitas y los fenicios formaron parte de una mezcla muy activa.El hombre que es representado en la losa probablemente fue quemado, una práctica que el judaísmo y otras religiones rechazan debido a una creencia en la unidad entre el cuerpo y el alma. Según la inscripción, el alma del fallecido residía en el pequeño monolito.
"La losa está casi intacta. Es única en su combinación de representaciones textuales y pictóricas, y por tanto proporciona una importante contribución al conocimiento de la cultura y el lenguaje antiguos", explica David Schloen, director de la expedición de la Universidad de Chicago a Zincirli.Unos arqueólogos alemanes excavaron por vez primera en el yacimiento de unas 40 hectáreas en la década de 1890, y desenterraron diversas edificaciones de la ciudad, como por ejemplo puertas de acceso a la misma, murallas inmensas que la protegían, y palacios. En la actualidad se exhiben varias inscripciones reales y otras piezas en museos de Estambul y Berlín. Schloen y su equipo de la Universidad de Chicago han excavado en Zincirli durante dos meses anualmente desde el año 2006.Zincirli es un sitio extraordinario. Debido a que no se construyeron otras ciudades encima de ésta, los arqueólogos tienen justo bajo la superficie excelentes piezas de la Edad de Hierro. El valor es aún mayor debido al hecho de que resulta raro tener evidencias escritas junto con evidencias artísticas y arqueológicas de la Edad de Hierro. Tener toda esta información ayuda a un arqueólogo a estudiar el origen étnico de los habitantes, el comercio y la migración, así como las relaciones de los grupos que vivieron allí.

Turista descubre tesoro en Israel

Ross estaba colaborando como voluntaria en las excavaciones durante sus vacaciones.

Una arqueóloga aficionada británica descubrió unas 300 monedas de oro del Siglo VII en una excavación justo fuera de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Nadine Ross, una mujer de 34 años oriunda de Birmingham, halló las monedas de oro sólido de 24 carates bajo una gran roca en un estacionamiento.
Los monedas corresponden al reino del emperador bizantino Heráclito, antes de que los persas conquistaran Jerusalén.
El descubrimiento de Ross es celebrado como uno de los tesoros monetarios más importantes descubiertos en la ciudad.
La mujer había estado trabajando como voluntaria en el sitio durante el último mes y encontró las monedas pocos días antes de que finalizara su estadía en Israel.
"Esto es muy, muy excitante... hemos hallado cerámica, cristalería, pero nada como esto", dijo Ross, quien normalmente realiza trabajos técnicos para la automotriz BMW.
Tesoro increíble
Los arqueólogos Doron Ben-Ami y Yana Tchekhanovets supervisaron los trabajos de excavación en el sitio durante el año pasado.
"Este es uno de los mayores y más impresionantes tesoros monetarios hallados en Jerusalén, y ciertamente el mayor y más importante de este período", señalaron en una declaración conjunta a nombre de la Autoridad Israelí de Antigüedades.
"Dado el hecho de que no se descubrió ninguna vasija junto al tesoro, podemos asumir que habían sido disimuladas en un nicho oculto en las paredes de la construcción que se hallaba en el lugar".
Doron Ben-Ami señala que las monedas probablemente fueron escondidas por alguien que huía del ataque persa a Jerusalén ocurrido a comienzos del Siglo VII.
Todas las monedas muestran al emperador Heráclito en una de sus caras, con uniforme y sosteniendo una cruz en la mano.
Durante el ataque, los persas tomaron la cruz de madera en la cual los cristianos creen que fue crucificado Jesucristo en las afueras de Jerusalén.
Heráclito la devolvió a la ciudad -a la Iglesia del Santo Sepulcro- en la cumbre de su poder, alrededor del año 630.
Tomado de: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7798000/7798587.stm