Páginas vistas en total

lunes, 22 de diciembre de 2008

Restos del siglo XIII pueden retrasar un garaje en Lleida

El Ayuntamiento dice que seguirán los trabajos del aparcamiento
LLUÍS VISA
El descubrimiento de unos vestigios pertenecientes al antiguo convento medieval de Sant Francesc, datado en el siglo XIII, en la plaza de Ricard Viñes de Lleida, uno de los principales nudos viarios de la ciudad, se ha convertido en una pesadilla para los vecinos y comerciantes de la zona, que ya han expresado su preocupación por el giro que pueden dar las obras de construcción de un aparcamiento subterráneo de tres plantas si los arqueólogos municipales y el Departamento de Cultura de la Generalitat resuelven que los restos son importantes y merecen ser conservados.
El edificio albergó entre 1369 y 1646 los restos del monarca Alfonso III el Benigno. Han aparecido restos humanos que podrían pertenecer a dos monjes enterrados en el convento. Los servicios de arqueología han iniciado las excavaciones para valorar la importancia del hallazgo.
El Ayuntamiento, con gobierno socialista, ha tranquilizado a los vecinos al asegurarles que el hallazgo no afectará al normal desarrollo de los trabajos de construcción del aparcamiento ni supondrá retrasos en el calendario de la reforma integral de la plaza. Sin embargo, la oposición municipal no comparte ese optimismo y pide que se empiecen a buscar alternativas para el aparcamiento.
La intranquilidad de los vecinos no es infundada teniendo en cuenta los antecedentes en obras anteriores hechas en otras zonas de la ciudad, donde la aparición de restos arqueológicos demoró las obras y obligó a modificar los proyectos. La plaza constituye uno de los puntos neurálgicos de la ciudad, pues en ella convergen cinco calles que soportan una gran intensidad de tráfico (Balmes, Prat de la Riba, Rovira Roure, Fleming y Martín Ruano).
Tomado de: http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Restos/siglo/XIII/pueden/retrasar/garaje/Lleida/elpepiespcat/20081222elpcat_17/Tes

Hallan la primera moneda de medio siclo acuñada en el Templo Jerusalén

Arqueólogos israelíes y voluntarios hallaron una desconocida moneda de medio siclo, acuñada hace dos mil años en el Templo de Jerusalén, entre unos escombros extraídos de la ciudad intramuros hace una década.
La moneda, que data del 66 o 67 de la era común, fue descubierta por un voluntario de 14 años que participaba en la revisión de cientos de toneladas de escombros extraídos del Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas, según informa el diario 'Haaretz'.
Acuñada durante la Gran Revuelta contra los romanos, en una de sus caras la moneda tiene grabada una rama con tres granadas y la leyenda 'Jerusalén Sagrada'. Del otro lado cuantifica su valor en medio siclo.
El siclo, o shékel en hebreo, es el nombre que también recibe la moneda en curso del moderno Estado de Israel.
Según el equipo de arqueólogos que dirigen Gabriel Barkay y Yitzhak Zweig, el hallazgo muestra indicios de un incendio, y creen que probablemente se trate del que acabó con el Segundo Templo de Jerusalén en el año 70.
"La moneda de medio siclo era empleada para pagar el tributo del templo", dice al diario Barkay. "Esta es la primera vez que encontramos una moneda acuñada en el Templo, de ahí su gran importancia", agrega.
Escombros en el vertedero
Los arqueólogos han hallado unas 3.500 monedas de distintos períodos en el proyecto de rescate que realizan desde hace cuatro años con los restos extraídos de la zona donde se hallaba el Templo de Jerusalén, hoy sede de las mezquitas de Al-Aksa y de la Cúpula de la Roca.
A finales de la década pasada el Wakf Islámico, organismo encargado de los lugares sagrados musulmanes, remodeló la zona para acondicionar una nueva sala de rezos en el lugar conocido como los Establos del Rey Salomón.
La obra se realizó sin el acompañamiento de los arqueólogos, y los escombros trasladados a un vertedero.
De allí los recogieron un grupo de expertos israelíes, que desde entonces, y con la ayuda de más 40.000 voluntarios adolescentes, se dedican a buscar entre ellos restos históricos.
Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/22/cultura/1229933909.html

Consumían toltecas amaranto hace más de 2 mil años

De acuerdo a investigaciones realizadas en Tepetitlán, área rural de Tula, Hidalgo, los especialistas Guadalupe Mastache y Robert Cobean descubrieron que el amaranto fue esencial en la alimentación de la cultura Tolteca, ya que evitó que estas tribus pasaran hambrunas durante las épocas de sequías.
Actualmente el amaranto produce "alegrías" , la mezcla de este producto con la miel, el cacahuate y las pasitas, endulza hasta los días más amargos. Hace más de dos mil años, el consumo de esta semilla evitaba que los toltecas pasaran hambrunas, debido a las sequías, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El amaranto, huautli o alegría, nombre con el que se le conoce en la actualidad, fue en época prehispánica un cultivo básico en diversas culturas del país, entre ellas la que se asentó en Tula, Hidalgo, como lo refieren evidencias arqueológicas y datos etnohistóricos sobre su cultivo.
Por su parte, Nadia Vélez Saldaña, arqueóloga especialista en paleobotánica y miembro del equipo de investigadores de la Zona Arqueológica de Tula, explicó que esta semilla no sólo fue importante para esta población de Hidalgo, sino también en toda Mesoamérica, debido a que era una planta fácil de cultivar, además de tener un alto grado de resistencia a las temporadas de secas y heladas.
"En la época prehispánica constantemente sufrían problemas de heladas porque en esta zona el clima es muy frío y el maíz es una planta mucho más delicada que se muere con temperaturas bajas.
" En cambio el amaranto es más resistente, y crece en toda clase de terrenos abonados, por lo tanto, a falta del grano, el huautli era el que cubría las necesidades alimenticias de la población", comentó la investigadora.
Asimismo dijo que aunada a su resistencia a las heladas, otra de las características del amaranto, es la posibilidad de almacenarlo, en ollas de barro, por largos períodos de tiempo, sin descomponerse.
Lo anterior asociado a su alto valor nutritivo, lo llevó, en ocasiones, a ser considerado el cultivo más importante de Tula, incluso sobre el maíz.
De hecho, uno de los tributos que las provincias de Ajacuba y Jilotepec, entre las que quedaba comprendida Tula durante el Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.) , daban a la Triple Alianza -además de maíz y frijol- era precisamente amaranto, lo cual indica que esta planta era un cultivo importante durante ese período.
El amaranto no sólo fue utilizado como alimento, sino también como parte de las ofrendas y rituales; en este sentido, Vélez Saldaña mencionó que el uso del grano fue documentado por Sahagún y otros cronistas, quienes describen su utilización en algunas ceremonias donde se usaban figurillas hechas con amaranto aglutinando.
Las figurillas rituales de huautli, eran elaboradas con la técnica que hoy en día se utiliza para fabricar los dulces de amaranto, relató la investigadora.
Es decir, tostaban el amaranto y después era mezclado con miel de maguey para obtener una masa maleable para formar las figuras antropomorfas de algunas deidades, que eran utilizadas en las ceremonias.
Finalmente, Vélez Saldaña señaló que, según parece, pudo haber sido su importancia ritual la causa de su prohibición a partir de la Conquista (1521) , decreciendo su cultivo hasta casi desaparecer de algunas regiones, durante la época Colonial (1521-1821) .

cvtp
Tomado de: http://www.eluniversal.com.mx/notas/564238.html