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domingo, 21 de septiembre de 2008

El Puerto plantea elevar o soterrar la muralla del Parrote para conservarla

Las murallas y el antiguo embarcadero salieron a la luz con las excavaciones del párking del Parrote
Autor de la imagen: CÉSAR QUIAN


La medida, compatible con el proyecto del párking, supone desmontarla pieza a pieza y después reconstruirla
Autor:
E. Silveira



El presidente de la Autoridad Portuaria, Macario Fernández Alonso, dio cuenta ayer a su consejo de administración de la reunión que mantuvo el mes pasado con responsables de la Consellería de Cultura en la que hablaron de las murallas aparecidas en las excavaciones del Parrote. Explicó que los técnicos plantean dos únicas opciones para la conservación del baluarte del siglo XVIII, y las dos compatibles con el aparcamiento subterráneo.
La primera consiste en desmontar pieza a pieza la muralla para después reconstruirla en una cota más alta. De esta forma, la conservación íntegra de la muralla sería compatible con el proyecto actual del párking subterráneo adjudicado a Copasa. Esta opción permitiría la instalación de accesos peatonales para visitar los restos al aire libre. La otra posibilidad técnica para mantener intacto el hallazgo consiste en volver a enterrar los muros y construir el párking, pero con un menor número de plazas. Fernández Alonso explicó que la resolución final la tienen que tomar los técnicos de Patrimonio y que existen diferentes posibilidades de financiación para los trabajos.
Por su parte, el alcalde, Javier Losada, indicó ayer que no existe ninguna discrepancia dentro del gobierno municipal sobre la necesidad de conservar este baluarte «bien en el mismo lugar, en superficie o en cualquier otra situación que se pueda plantear, pero en todo caso serán los técnicos y arqueólogos los que tendrán que determinar la forma y manera más adecuada». Los socialistas coruñeses también criticaron ayer al portavoz del PP local, Carlos Negreira, quien se había felicitado por tomar la decisión de hacer el párking cuando era responsable de Portos de Galicia y, de esta forma, contribuir a sacar a la luz las murallas.
Tomado de: http://www.lavozdegalicia.es/coruna/2008/09/18/0003_7150662.htm

El aceite plantó la semilla del faro

José María Bello, director del Museo Arqueolóxico, posa en la torre de Hércules
Autor de la imagen: KOPA

La edificación del símbolo de la ciudad está ligada al suministro a las tropas romanas destacadas en Britannia a través de la ruta marítima entre Sevilla, A Coruña y Exeter
Autor:
Rubén Ventureira

¿Qué llevó a los romanos a levantar en este rincón perdido del Finisterrae un «faro altísimo», como lo describió Paulo Orosio en el siglo V d.C.? «Tengo claro que fue una decisión de Estado, tomada en Roma al más alto nivel», sentencia José María Bello. ¿Y qué razón justificaría esta carísima obra? «Sobre todo, el aceite de oliva», sorprende este experto.
Ya dejó escrito Paulo de Orosio, el único autor antiguo que hace referencia al faro coruñés, que la construcción de la Torre estaba relacionada con la ruta marítima a Inglaterra. Julio César fue el primer emperador que envió tropas a Britannia (Gran Bretaña). Sus sucesores perseveraron con menos ahínco hasta que llegó Claudio y se lo tomó muy a pecho. «Mandó a las islas a cerca de 50.000 hombres, un gran ejército», apunta el director del Arqueolóxico. Corría el año 43 d.C.
A esas legiones había que surtirlas de alimentos. La dieta de los romanos estaba fundamentada en el vino, el trigo y, sobre todo, el aceite. «Por el contrario, la de los británicos estaba basada en la grasa y la cerveza, al igual que la de los gallegos». El aceite, que no se daba en aquellos lares isleños, lo importaban de Bética (Andalucía). Lo transportaban en grandes ánforas olearias. ¿Hasta dónde? ¿Y cómo? Un estudio de los catalanes César Carreras y Pedro Paulo A. Funari sobre la distribución romana del fruto de la oliva permitió a Bello conocer los puntos de Gran Bretaña a los que más se enviaba. «La mayor concentración de restos de ánforas olearias se da en cuatro puntos, que coinciden con asentamientos militares». A Bello le interesa el situado más al oeste, en la ciudad costera de origen celta entonces llamada Isca Dummoniorum (hoy Exeter). «A los otros asentamientos el aceite llegaba a través del canal de la Mancha, pero Carreras y Funari sostienen que a Isca, tan esquinada, podían transportarlo por mar a través del océano Atlántico».
Justo cuando se lanzan a la conquista de Britannia, en el siglo I, los romanos levantan la Torre, según las piezas arqueológicas analizadas por Bello. No cree que sea una casualidad. «El puzle encaja. La hipótesis de Carreras y Funari, en la que me apoyo, es que había una ruta marítima atlántica, algo ya sostenido por Paulo Orosio. A partir de ahí, podemos suponer que el aceite y los demás productos los traían en barco desde Hispalis [Sevilla] hasta la ciudad, que era el puerto de apoyo antes de dar el salto a Britannia. Por eso los romanos deciden levantar un faro en esta esquina».
Tomado de: http://www.lavozdegalicia.es/coruna/2008/09/21/0003_7159193.htm


Las nuevas pistas apuntan a la época del emperador Claudio

En el triunvirato de probables constructores de la torre de Hércules figuran Claudio, Nerón y Vespasiano, según las conclusiones de Bello. El primero fue el gran impulsor de la conquista de Britannia, lo que parece reforzar su candidatura a creador del faro coruñés. Esa operación militar se inició en el 43 d.C. Los restos arqueológicos de terra sigillata hallados en la Torre están datados entre el 41 d.C. y el 79 d.C. Por tanto, la fecha de construcción del faro se podría situar entre el 43 d.C. y el 79 d.C. «Quizá la ordenó levantar el emperador Claudio y la acabó Vespasiano. Están separados por 15 años, pero no olvidemos que se trata de una gran obra pública al final del mundo conocido, así que llevaría su tiempo», concluye José María Bello.
Además, Claudio ha ganado más puntos recientemente. En las conferencias en torno a la Torre que la Consellería de Cultura organizó hace unos meses en la ciudad, un profesor portugués, Jorge de Alarçao, expuso la existencia de un cierto paralelismo arquitectónico entre el faro herculino y el criptopórtico romano de Coimbra, semejanzas que incluso hacen pensar que son obra de la misma mano, según este estudioso luso.
Conexión portuguesa
De Alarçao añadió un dato fundamental: investigaciones recientes han determinado que el criptopórtico se levantó en la época de Claudio. Casualmente , Coimbra es la ciudad en la que nació el arquitecto constructor del faro coruñés, Sevio Lupo.

Tomado de: http://www.lavozdegalicia.es/coruna/2008/09/21/0003_7159194.htm

El pavimento de la basílica paleocristiana de Santa Engracia sale a la luz

Excavaciones en la cripta de la basílica. JOSÉ MIGUEL MARCO

Los primeros hallazgos derivados de las prospecciones iniciadas el 8 de septiembre permiten soñar a los arqueólogos

PABLO FERRER. Zaragoza
La cripta de Santa Engracia está dando sorpresas al equipo de arqueólogos, comandado por Antonio Mostalac, que efectúa desde el pasado 8 de septiembre diversas prospecciones, encaminadas en la búsqueda de vestigios de la antigua basílica paleocristiana allí enclavada. Con las primeras excavaciones ha aflorado un pavimento que, a tenor de los análisis iniciales, podría pertenecer a la citada construcción del siglo IV. La búsqueda se ha desarrollado a partir de sondeos selectivos por georradar. "En 1814 -aclara Mostalac- el alcalde de Zaragoza, Vicente del Campo, acometió la restauración de Santa Engracia después de la voladura del 13 de agosto de 1808, en plenos Sitios. Y cavó en busca de la cripta de la basílica paleocristiana, citada por el padre Martón en 1737. La excavación fue demasiado profunda, y rompió por inversión la secuencia de los estratos, al rellenarlos luego de grava". Con el punto de vista del arqueólogo y doscientos años de conocimientos añadidos, el equipo que trabaja en la cripta de Santa Engracia está en condiciones de afirmar que el pavimento hallado es romano. "Tiene una confección sencilla -apunta Mostalac- y una capa de cantos de río sobre gravas naturales, cubierto con una lechada de cal y yeso. No se conserva intacto, pero por los restos de algunas zonas de su superficie, llevaba en el mortero fragmentos de cerámica romana, que le conferían textura y capacidad para resistir la acción erosiva del agua, además de pesas de telar y tejas". Después de haber alcanzado ya la capa freática en una de las dos áreas de excavaciones -esto es, un indicativo de que no hay nada construido debajo-, se ha encontrado bajo el vestíbulo de entrada un pavimento de apenas un metro cuadrado, de mortero blanco. Exhibe gran factura y un sellado intencional con cantos de río. "Tenemos -afirma Mostalac- las más altas expectativas con este pavimento, hallado a cuatro metros y treinta centímetros de la superficie de la plaza, treinta por debajo del otro posible vestigio de suelo de la basílica. ¿Qué esconde? Esa es la pregunta".
Valor histórico y religioso El hallazgo no es espectacular, pero sí valioso desde el punto de vista histórico y religioso, y se exhibirá al público protegido por un cristal. "Hay mucha bibliografía de los siglos XVIII y XIX al respecto de la basílica paleocristiana -aclara el director de la prospección-, pero con muchas contradicciones. Ahora podemos restituir el paisaje urbano de la zona. Y como el sarcófago 'Receptio animae' también está donde se suponía, pudo haber contenido las reliquias de Santa Engracia". El mapa histórico de la zona quedaría compuesto por la basílica paleocristiana, el martyrium (lugar de culto a los mártires, situado al final de la actual calle Costa, junto a la plaza de los Sitios) y una necrópolis con división de formatos de enterramiento: fosa, sarcófago y cubrimiento de tejas. Los trabajos se desarrollan tras un convenio que firmaron el pasado 11 de junio el Ayuntamiento y Arzobispado de Zaragoza. El Arzobispado cedió la cripta para que se celebre en ella una exposición sobre los orígenes del cristianismo en la ciudad y los Sitios; y el Ayuntamiento, por su parte, se comprometía a ejecutar la investigación científica en el subsuelo del templo, que comprende la apertura y estudio de dos sarcófagos antiguos. La gran incógnita que se quiere desvelar en el devenir de los trabajos arqueológicos es la orientación de la antigua cripta. Los sondeos efectuados el pasado viernes todavía no permiten asegurar si la cabecera estaba al oeste o al este. También se trata de determinar el tamaño de la antigua basílica. "Nos falta por precisar eso, el tamaño -aclara Mostalac-, para saber si se trataba de una basílica o de un baptisterio".
Tomado de: http://www.heraldo.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.24944/relcategoria.104