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miércoles, 14 de mayo de 2008

El pionero de la arqueología viguesa


Día das Letras galegas

Xosé María Álvarez Blázquez dirigió las primeras excavaciones realizadas con método científico en la ciudad y abrió en Castrelos una sección para mostrar sus hallazgos
laS TRES PRINCIPALES APORTACIONES
Autor:
Jorge Lamas
14/5/2008
«Con 19 años, Álvarez Blázquez manejaba toda la bibliografía arqueológica existente en Galicia, empleaba todos los términos y la metodología de su época», afirma Pilar Barciela, arqueóloga y comisaria de la exposición que, sobre el protagonista del Día das Letras Galegas, se inaugurará el viernes en el Museo Municipal Quiñones de León. La observación es importante para situar el valor científico de la obra realizada por Xosé María en el ámbito arqueológico.
Su iniciación en el campo del estudio del pasado se produjo en Tui, de la mano del estudioso Manuel Fernández Costas. Junto a su amigo Pedro Díaz realizaron una labor sistemática de recogida de material paleolítico, que más tarde sería utilizado por Bouza Brey para realizar la primera tesis gallega sobre este período de la humanidad. En la ciudad fronteriza, los tres estudiosos crearon un museo arqueológico que fue desmantelado durante la guerra civil. «Recuperó gran parte de aquellas piezas y las custodió hasta que, más tarde, las depositó en el Museo de Castrelos», afirma la comisaria de la exposición. Los vencedores de la guerra desterraron a Álvarez Blázquez a un pueblo de Zamora, y solo pudo regresar tras pedir la excedencia en su plaza de maestro.
Llegada a la ciudad
En 1949 fue nombrado comisario local de excavaciones arqueológicas de Vigo a propuesta de Bouza Brey, convirtiéndose de hecho en el primer arqueólogo municipal de Vigo. Cualquier hallazgo casual era comunicado a Xosé María que rápidamente trataba de ahondar en el mismo. Su primer logro fue la excavación de una tumba romana en Picacho. «Trabajó con gran meticulosidad», afirma la arqueóloga.
Sin embargo, sus grandes logros fueron excavar por primera vez el monte de O Castro, localizar 29 estelas funerarias en la calle Pontevedra y, sobre todo, fundar la sección de arqueología del Museo de Castrelos. Su gran habilidad y afabilidad permitió que este museo posea un gran número de piezas venidas de otras localidades, como las aras localizadas en el Facho de Donón, en Cangas.

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