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domingo, 13 de abril de 2008

Agresiones y dejadez ponen en jaque numerosas reliquias barbanzanas


Las laudas gremiales noiesas se apilan de forma desordenada


La mayor parte del dinero que se invierte en excavar o restaurar se pierde luego por falta de mantenimiento
Autor:
María Hermida
13/4/2008

Esperpento. Solo el término acuñado por Valle-Inclán es capaz de definir la situación en la que se encuentran numerosos vestigios de la comarca barbanzana. Expertos en arqueología e historia consideran que solo una de cada diez reliquias pasaría un mínimo examen. ¿Los culpables? Al desgaste por el paso del tiempo y la dejadez por parte de las Administraciones hay que sumarle la falta de protección que los deja a merced de todo tipo de agresiones. Lo peor del asunto es que, en muchos casos, se invirtió dinero para rescatarlos de las fauces del deterioro que luego no sirvió de nada por la falta de mantenimiento.
Uno de los ejemplos que mejor describe esa situación es un castro que se descubrió hace pocos años en Ribeira, el de Porto Baixo, en el parque natural. Al principio, las Administraciones se tomaron en serio el asunto y llegaron a hacerse prospecciones arqueológicas. Ahora, ha pasado el tiempo y la realidad es que las excavaciones valieron de muy poco porque la arena ya vuelve a cubrir casi toda la estructura milenaria -se calcula que tiene entre 2.300 y 2.500 años-.
En realidad, esa situación es más común de lo que pudiese parecer. Por ejemplo, no faltan arqueólogos que se echan a temblar cuando se les cuenta que la Consellería de Cultura acaba de hacer una inversión cuantiosa en el Castelo da Lúa rianxeiro, pero que queda pendiente la segunda fase. Muchos sospechan que la obra quedará a medio camino o que, de lo contrario, cuando se culmine se dejará morir.
Precisamente, lo que reclaman los profesionales es que se cuiden aquellas reliquias en las que se invirtieron grandes cantidades de euros. Otro de los ejemplos que citan es el del dolmen de Axeitos. Se gastó dinero en acondicionar el entorno en el que está ubicado, se puso incluso un parque infantil. Lo cierto es que hace ahora un año unos vándalos pintaron las milenarias piedras con un aerosol amarillo y, a día de hoy, un horrendo «ola tontos» sigue afeando el monumento.
Obras y ataques
Mención aparte merecen las obras que arrasan con algunas reliquias. Explica el fiscal de Patrimonio del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Antonio Roma, que en la zona no faltan denuncias por trabajos, tanto de Administraciones como de particulares, que invaden terrenos protegidos arqueológicamente. Cuenta el caso de unos vecinos de A Pobra que pretendieron hacer un cámping en un lugar donde había un castro. Explica que en este caso se dictó una sentencia que sentó jurisprudencia en toda España. «Se le prohibió terminantemente hacer cualquier cosa que no fuese proteger el recinto», dijo.
El Concello de Boiro se dio de bruces últimamente con esta cuestión. No en vano, Patrimonio le paró cautelarmente unas obras en Bealo por temor a que se dañasen unos petroglifos que, por cierto, no están protegidos. Ahora, el Ayuntamiento hará un proyecto para la puesta en valor de estos restos.

Tomado de: http://www.lavozdegalicia.es/barbanza/2008/04/13/0003_6729475.htm

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