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lunes, 3 de noviembre de 2008

Necrópolis guarda un pasado desconocido

FOTO: PAÚL NAVARRETE / El Telégrafo
Los expertos que trabajaron en el hallazgo consideraron indispensable construir un museo en el lugar donde se descubrió la necrópolis.

Con el hallazgo arqueológico se sabrá quiénes fueron parte del primer asentamiento tribal en Quito.
Antecedentes
En 1909 el historiador Jijón y Caamaño localizó en el sitio las primeras evidencias arqueológicas.
En 1989 un equipo realizó una excavación en la que encontró 6 tumbas de pozo profundo, con cámara central y entierros múltiples, datadas entre 340 y 420 A.C..
En 2004 la investigación de María Molestina reveló la evolución en las costumbres funerarias de estos habitantes.
Un equipo multidisciplinario (geólogos, forenses, arquitectos y arqueólogos) hizo el hallazgo de un asentamiento arqueológico denominado Necrópolis La Florida, ubicado al noroccidente de Quito, en las faldas del Pichincha. Para los científicos, el descubrimiento podría revelar parte de la identidad del pueblo Quitus. Para mantener intacta la escena, las costumbres y su ritual funerario, en el lugar se construye el museo de sitio. Ahora el Municipio, para conservar el hallazgo arqueológico, busca adquirir los terrenos adyacentes a la excavación del Fonsal.En un área de 2.000 metros cuadrados, en la urbanización San Vicente de la Florida, el equipo del Fondo de Salvamento (Fonsal) hace trabajos de excavación en una ciudad funeraria, que sería originaria de la primera población humana que habitó Quito, conocida como Quitus.Esta civilización, que dataría de entre el año 400 hasta los 1.400 de la era cristiana, sería el nexo entre los pobladores de la Costa y Amazonía ecuatoriana. Los hallazgos demuestran que los nativos de la región eran expertos en la elaboración de tejidos, conocían sobre la fabricación de cerámica y la decoración en oro.Las excavaciones realizadas en el lugar revelaron la existencia de un cementerio, en el que se descubrieron, a 16 metros de profundidad, una serie de tumbas y más de 30 osamentas, informó Ólger Jara, jefe del proyecto Necrópolis La Florida.En las fosas, en cada yacimiento funerario se encontraron restos humanos, cerámicas adornadas, objetos de oro y vestimentas decoradas con conchas Spondylus. Los elementos que conforman estas sepulturas encierran una simbología del ciclo de la vida, del retorno a la tierra y del renacimiento, dijo el experto.En la excavación trabajan ocho personas que extraen la tierra hasta llegar a las cámaras funerarias. El trabajo se realiza desde las 08:00 hasta las 14:00. Los excavadores indican que, a veces durante el trabajo, el olor que emana del lugar permite reconocer la cercanía de los cuerpos. Uno de ellos asegura que en ocasiones mientras se extrae la tierra se puede percibir un aroma que evoca al olor de las hierbas y el carbón.En un informe presentado por el experto y expositor de culturas ancestrales, Juan López Escorza, estableció que regionalmente el valle de Quito era el punto de encuentro de los habitantes de la Costa y de los sectores norte y sur del país. En el caso de la decoración utilizada en las vestimentas, refiere que los cuerpos pertenecían a personas importantes para la comunidad, es decir líderes o comerciantes. Según López, todos fueron enterrados en forma fetal, envueltos en costales de algodón. Existe una duda en torno a la tumba más grande descubierta hasta el momento, en la cual se registró la presencia de 16 restos humanos. Solo dos, identificados como el de una mujer de 18 años y un hombre que supera los 50 años, estaban envueltos en un costal de algodón y sobre esto, ponchos decorados con cuentas de conchas Spondylus, además llevaban en sus orejas y en el cuello joyas de oro. El hombre, además, guardaba entre sus manos hojas de coca, por lo que aún no se logra descifrar si era chamán o comerciante.Jara asegura que, a través de un equipo multidisciplinario integrado también por forenses, se estableció datos sobre su vida. Se determinó que tenían poca expectativa de vida y que murieron cuando tenían entre 45 y 55 años. Una experta forense realizó una reconstrucción facial, a uno de los cuerpos, para determinar las características físicas que tendrían los individuos ‘quitus’.En cuanto a su alimentación, indicó el experto, se basaba en productos de la zona, como el maíz, habas y vegetales. Dentro de las vasijas se encontraron partes de fermentación de la bebida tradicional ‘chicha’ y restos de cuyes.
Julia Chávezjchavez@telegrafo.com.ecReportera
Tomado de: http://www.telegrafo.com.ec/quitometropolitano/noticia/archive/quitometropolitano/2008/11/03/Necr_F300_polis-guarda-un-pasado-desconocido.aspx

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