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martes, 4 de noviembre de 2008

Las catas arqueológicas hallan restos de la primitiva fortaleza caldelá

Bajo la Torre del Homenaje aparece un tramo de la muralla del antiguo recinto del castillo
Autor:
Jesús Manuel García

Terminaron en el castillo de Castro Caldelas las actuaciones de investigación arqueológica cuya finalidad es intentar aclarar las diferentes etapas por las que esta fortaleza ha pasado a lo largo de los siglos. El Concello confía en que los trabajos recién finiquitados tengan una continuación. Están pendientes de recibir la memoria del equipo de arqueólogos de una firma extremeña que trabajó en uno de los principales monumentos de la provincia.
La fortaleza pasó por no pocas transformaciones que le afectaron. Ahí está la Revolta Irmandiña, que en la Baja Edad Media acabó con la construcción original. Otra fase importante fue el incendio de 1809 cuando la Guerra de la Independencia.
En la Torre del Homenaje, la más alta, se hizo una remoción del pavimento de la parte baja y apareció la estructura de un tramo de muralla que la cruza. Esta torre tiene unas medidas de 5 por 5,5 metros y esa zona baja dispone de una profundidad que se aproxima a los 4 metros. Se puede ver, por supuesto, parte de la muralla liberada de la tierra que la ocultaba por dentro. Esa zona estaba rellena de tierra y piedras de las varias destrucciones habidas allí. Además en estos trabajos también fueron hallados un mortero y la rueda de un molino.
Junto a esta torre, se hizo otra actuación arqueológica de unos 4 por 6 metros, en un espacio adosado al ángulo suroeste de aquella construcción. Al retirar la tierra, los arqueólogos abrieron un foso que dejó a la vista una puerta que atraviesa la muralla. Esta ya se conocía desde el otro lado del muro. Se encuentra tapiada y da a una finca particular. Los trabajos también afectaron a la Torre Este en un espacio de 3,8 por 4 metros, donde se realizaron algunas catas para intentar conocer sus cimientos y los de la muralla.
Torre Sur
En la Torre Sur también trabajaron. Esta estructura fue restaurada no hace muchos años porque las paredes se abrían en forma de Y. Ahora se ven otros detalles. Se supone que disponía de bóveda de piedra a la altura del primer piso. Quedan arranques de esa cubrición. El objetivo era, probablemente, que no ardiera una cubierta de madera cuando en los ataques recibían flechas u otros artefactos con fuego o aceite hirviendo. Antes de llegar a este elemento defensivo aún se ve una bóveda de piedra de lo que fue otra torre.
Se pretende llegar con estas actuaciones al primer nivel de uso del castillo, cuando era un recinto defensivo antes que residencia palaciega. «Hai moito escombro que quitar», señala el alcalde, Eladio Osorio.
Cerca de la Torre Sur, siguiendo por la muralla exterior, se puede ver un destierre que permite ver un vano en la muralla. Estos trabajos y los que vendrán, si la Xunta lo decide, aclararán cómo era el castillo original, que en los últimos decenios vio cómo se hacían en él desafortunadas actuaciones patentes en el espacio habilitado como biblioteca donde se optó por ocultar la piedra con hormigón. Está considerado este monumento como una de las fortalezas más célebres de Galicia en cuanto a ejemplo de arquitectura militar y su posterior uso civil.
El incendio de 1809 destruyó la documentación que podría iluminar mejor el pasado de tan imponente edificación que de plaza defensiva pasó a ser residencia de recreo de los condes de Lemos. Los arqueólogos coinciden en que si de estas catas se pasa a una excavación general, quizás nos sorprenderíamos de la envergadura de la primitiva fortaleza. Toda esa información duerme bajo tierra. El informe que se presente reflejará la conveniencia de seguir excavando. Eso quiere el Concello. Patrimonio tendrá la última palabra.
Tomado de: http://www.lavozdegalicia.es/lemos/2008/11/04/0003_7283879.htm

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