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miércoles, 31 de diciembre de 2008

RESTOS ÓSEOS DE REPTILES EN UNA VASIJA

BUENOS AIRES Cuando Débora Kligmann, investigadora del Instituto de Arqueología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, tamizó y observó detenidamente los sedimentos que ocupaban el interior de la vasija de cerámica recuperada durante las últimas excavaciones realizadas en el yacimiento de Tolombón, en Salta, no pudo salir de su asombro: mezclados entre las partículas minerales, había miles de lo que parecían ser pequeñísimos restos óseos.
Intrigada, Kligmann decidió enviarle fotos de los extraños huesitos a la doctora Adriana Albino, herpetóloga de la Universidad Nacional de Mar del Plata e investigadora independiente del Conicet.
"Mi sorpresa fue muy grande porque los restos óseos no sólo correspondían a reptiles, sino a anfisbenas, unos animalitos ápodos parecidos a las serpientes, pero que viven bajo tierra. Son las vulgarmente llamadas «víboras de dos cabezas» -cuenta Albino-. Como son muy raras [no son serpientes ni lagartos] y como una de las urnas tenía el esqueleto de un niño, además de los diminutos huesos de las anfisbenas, el hallazgo es una novedad muy interesante. Significa que los indígenas les atribuían algún significado mágico o ritual, pues la inclusión dentro de las vasijas fue intencional."
El descubrimiento, motivo de un trabajo firmado por Albino y Kligmann cuya publicación fue aceptada en la Revista Española de Herpetología , es una verdadera primicia. "Nunca antes se habían reportado hallazgos de reptiles dentro de objetos manufacturados por las culturas aborígenes", cuenta Albino.
Aunque conocido desde la década del 40, el yacimiento de Tolombón fue reexcavado con la dirección de la doctora Verónica Williams entre 2000 y 2005.
Dentro de una de las urnas recuperadas había alrededor de 7000 restos óseos bien preservados de por lo menos 21 individuos de la misma especie, Amphisbaena heterozonata . La cantidad y variedad de los fragmentos en relación con el tamaño de la vasija indican, para las especialistas, que se trata de una acumulación intencional
Las anfisbenas son pequeños reptiles de forma alargada, de unos 15 cm de largo, que suelen vivir en el interior de hormigueros y termiteros, y se alimentan de larvas, hormigas y termitas. Tienen una cabeza fuerte y compacta, con la que cavan galerías, que es similar al extremo de la cola, cuya punta también es redondeada, de allí el nombre con que se las conoce popularmente.
"De hecho, «anfisbenas» significa «animal que se mueve en dos direcciones opuestas» -explica Albino-. El mismo término también fue reiteradamente utilizado por arqueólogos y antropólogos para designar en forma general las representaciones iconográficas de serpientes bicéfalas."
Un enigma ancestral
Estos reptiles emergen de la tierra en pocas oportunidades, particularmente después de fuertes lluvias, si se les inundan las galerías subterráneas. En esas ocasiones se las puede observar en los jardines, y a veces se las confunde con lombrices.
Precisamente por esta asociación con los días de lluvia, al parecer, las culturas indígenas del noroeste del país les atribuían un valor ritual.
Según las investigadoras, distintas mitologías en culturas de todo el mundo asignan a estos animales toda una variedad de significados.
"En general, hay una gran vinculación de animales serpentiformes con la lluvia en los pueblos precolombinos de esa región -detalla Albino-. Tal vez las relacionaban por el movimiento serpenteante con los rayos, aunque las anfisbenas no se mueven como las serpientes y debían verlas muchísimo menos, porque viven bajo tierra. Probablemente esta creencia surge de su particular comportamiento derivado de su modo de vida. También, en algunas culturas de la Argentina se las creía venenosas [tienden a morder cuando se las atrapa y sus dientes son muy agudos], pero no lo son. Incluso se las utilizaba en la medicina indígena. Y, si no recuerdo mal, hay un libro de Borges sobre seres mitológicos que incluye la descripción de las anfisbenas."
Una búsqueda bibliográfica indicó que sólo había un registro previo de hallazgo de restos óseos de anfisbénidos. "Fue en el yacimiento arqueológico Mesada de Carrizal, pero sin un estudio riguroso ni hipótesis alguna de por qué se encontraban allí -cuenta Albino-. En todo el mundo, lo único que se encontró que puede tener algún parecido son restos de serpientes que estaban intencionalmente ubicados en un templo de Medio Oriente."
Para Albino y Kligmann, la explicación de por qué los indígenas las incluyeron en las vasijas de cerámica es todavía un enigma, pero, además de su posible vinculación con un ritual para pedido de lluvias o buenas cosechas, no puede descartarse que les hayan conferido un papel protector contra las profanaciones, contra la vejez y la muerte o, incluso, aunque menos probable, que hayan tenido alguna simbología asociada con la reproducción (como símbolo fálico).
"Entre los sedimentos de la urna que fueron tamizados había también algunos caracoles, partes de artrópodos y restos vegetales -concluye Albino-. Esto muestra la importancia de revisarlos con lupa, porque se pueden encontrar restos mucho más pequeñitos que nos dan una idea acabada de la relación del ser humano con su medio ambiente."
(Publicado en Diario La Nación).
Tomado de: http://www.radiosalta.com/noticia.php?idn=216642

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