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sábado, 12 de julio de 2008

Renace la ciudad perdida de Sechín






Arqueólogos alemanes cifran en 5.500 años la antigüedad de las ruinas peruanas
JUAN GÓMEZ
El hallazgo no es del todo nuevo, pero su datación le concede nueva relevancia. Según sus descubridores, la edificación más antigua de América tiene 5.500 años y está en el valle del Casma, al norte de Perú.
Un equipo alemán de arqueólogos lleva 16 años excavando en Sechín Bajo por encargo de la Universidad Libre de Berlín (FU). Su director, Peter Fuchs, explicó ayer en una rueda de prensa el resultado de sus labores. Junto a una construcción piramidal de Sechín Bajo, que data del segundo milenio antes de Cristo y cuya base abarca 125 por 185 metros, los berlineses hallaron un edificio de piedra y adobe mucho más antiguo, que ofrece nuevas pistas sobre la procedencia de algunos de los símbolos culturales que pervivieron en todo Perú hasta la llegada de los españoles.
Su uso era, seguramente, ritual o religioso. Tras usarlo durante siglos, sus desconocidos moradores lo abandonaron, sellaron los accesos y destruyeron las escaleras. Después, cubrieron los muros exteriores con una suerte de graffiti prehistórico, unas 130 figuras de seres mitológicos, animales y máscaras. Según relató a este periódico la arqueóloga Renate Patzschke, aquellos hombres renunciaron al edificio hace unos 3.500 años y lo sepultaron con ceremonia, "igual que se entierra un cadáver".
Acompañado del embajador de Perú en Alemania, Federico Kauffmann-Doig, Fuchs expuso en el Instituto Latinoamericano de la Universidad Libre de Berlín, donde es docente, la importancia del templo como posible cuna de una concepción del mundo que perduró durante milenios. Su colega Renate Patzschke se refería a los relieves ceremoniales como origen arcaico de una iconografía asumida incluso por los incas, cuya cultura floreció casi 5.000 años más tarde. Igual que los cristianos reconocen el símbolo de la cruz a través de los siglos y de los drásticos cambios sociales y culturales de los últimos 20 siglos, algunas figuras de las halladas en Sechín Bajo sobrevivieron al pueblo que las gravó en las paredes hace 5.500 años. Así, por ejemplo, seres fabulosos mezcla de caimán, felino y arácnido. Otro motivo repetido es las serpientes. Se desconoce su significado o si se mantuvo durante tanto tiempo.
El edificio consta de una serie de patios contiguos. El primero es el mayor y el más bajo, seguramente de acceso público. Los relieves en sus muros muestran personas con los brazos abiertos que cumplen una procesión ritual o quizá bailan. Agitan o sostienen un objeto alargado en la mano derecha que podría ser una maza. En la izquierda portan algo redondo con cabeza de ofidio. Los dos últimos patios son menores y se elevan seis metros más que los primeros. Estaban reservados seguramente a un grupo selecto. Patzschke cuenta que, de momento, no se han encontrado muchos utensilios en el interior del complejo.
A Patzschke, dueña de una veterana empresa de prospecciones arqueológicas que colabora con la Universidad, se le notaba al teléfono la emoción al describir el momento en que "tras semanas de retirar cientos de kilos de escombros surge de pronto una pared de adobe y después descubres que tiene nichos, que tiene esos estupendos relieves...".

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