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domingo, 19 de octubre de 2008

Descubren un molino del siglo III a.C. en el yacimiento íbero de Verdú

La séptima campaña de excavaciones en el yacimiento ibérico de "Els Estinclells", en Verdú, ha permitido poner al descubierto un molino, prácticamente completo, de la época íbera del siglo III antes de Cristo.
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Las excavaciones comenzaron el pasado 15 de septiembre y, según su director, el arqueólogo Jordi Morer, "es este un hallazgo excepcional puesto que se trata de los restos de unas instalaciones conservadas 'in situ', y que hasta ahora no han aparecido en ningún yacimiento de Catalunya, Valencia, Andalucía ni del sur de Francia". Según Morer, en el habitáculo donde se ha hallado el molino, que podría estar destinado a la extracción de vino o de aceite, se ha descubierto al completo la gran piedra de prensar. A partir de ahora se efectuarán los análisis de laboratorio para saber con exactitud qué tipo de producto se molturaba en esta instalación. "Será un referencia para poder hacer todo tipo de analíticas y profundizar sobre estas actividades de la época ibérica del siglo III a.C.", ha agregado el arqueólogo. El arqueólogo ha explicado: "un incendio provocó la caída del tejado de este molino y cubrió totalmente sus instalaciones que han llegado hasta nuestros días, y de las que hemos encontrado también restos de sus elementos de madera". En este yacimiento se ha descubierto una gran balsa de forma ovalada excavada en el terreno, con una longitud de 8 metros por 3,5 metros de ancho y 5 de profundidad, que por sus características la convierten en un singular hallazgo en el mundo de las tribus de esta zona. En el fondo de la balsa los arqueólogos también encontraron gran cantidad de cerámicas íberas, así como ánforas cartaginesas, objetos de barniz negro y ánforas púnicas, lo que demuestra la existencia de un comercio de intercambio potente en este yacimiento, según el arqueólogo. El poblado íbero de 'Els Estinclells', situado en un promontorio de un cuarto de hectárea, consta de una veintena de casas de planta trapezoidal de 50 metros cuadrados cada una, además de una muralla perimetral defensiva de 45 metros y un foso. Este yacimiento íbero es excepcional para los arqueólogos al tratarse de un asentamiento que no duró más de un siglo, y cuyas construcciones mantienen intactas sus estructuras iniciales, al no existir superposiciones posteriores de otras etapas constructivas o de invasiones lo cual permite un estudio muy completo.
Tomado de: http://www.lavanguardia.es/lv24h2007/20081017/53561625588.html

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