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viernes, 1 de agosto de 2008

Mal pasito semillero de glifos

Un glifo zoque con una secuencia de líneas horizontales, que semejan escaleras. Fotos: Cortesía Centro INAH Tabasco

Por: Carlos Coronel Villahermosa, Tabasco

Unos 120 glifos pertenecientes a la cultura zoque, en el valle de Malpasito, en Huimanguillo, representan el mayor semillero de petrograbados en la entidad, según tiene documentado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), delegación Tabasco. De acuerdo al arqueólogo Francisco Cuevas Reyes, los petrograbados descubiertos en un radio de acción de 10 kilómetros cuadrados, en el sur de Huimanguillo --donde se adentran las estivaciones de la sierra norte de Chiapas con el territorio tabasqueño--, corresponderían a las huellas dejadas por los antiguos habitantes zoques, hace aproximadamente unos mil 400 años.“Es muy difícil poderlos fechar por sí solos, se tiene que analizar el contexto y lo que hay alrededor de él, tanto los asentamientos humanos que hubo como el material o los símbolos usados sirven para fecharlos”, explica el egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.Las piedras grabadas están en la zona de influencia de los antiguos zoques, que habitaron el área entre el 600 y 900 después de Cristo. Además, muchos de los dibujos ilustran las representaciones de esta cultura, como los petrograbados frecuentes en forma de “i” latina, que semejan el campo donde tenía lugar el juego de pelota, fechado por los arqueólogos en ese periodo de presencia zoque.Con más de 17 años de investigación en esa área donde convergen nueve comunidades de Huimanguillo, el arqueólogo detalla que se han registrado hasta ahora “unas 120 rocas con grabados y “sabemos que del otro lado, en la parte de Chiapas, existe otro número importante de ellas”.Proceso de desgasteLas piedras donde fueron tallados los glifos son de material arenisco, rocas de tamaño enorme o formas medianas encontradas por los zoques en su lugar natural, “las elegían sobre todo de granos finos para permitir un buen trazo en sus representaciones”, añade.Los petrograbados del lado tabasqueño están asociados a fuentes de agua, pues el vital líquido formaba parte de la técnica que usaban para tallarlos. “Como es una roca arenosa, primero grababan el dibujo através de golpes, con un punzón de piedra, haciendo pequeños puntos sobre la superficie; posteriormente pasaban al proceso de desgaste, con agua y otra piedra de mayor dureza que la arenisca para producir la unión de estos puntos hasta obtener el trazo de la línea grabada; la mayoría de los diseños son así”.Comunidades como Chimalapa, Villa de Guadalupe y Candelaria, entre otras, cuentan con glifos diseminados en ranchos, ejidos y propiedades privadas. “Por efectos de protección, el INAH no revela las coordenadas de cada uno, pero de alguna manera los habitantes d ela comunidad se han convertido en protector de sus glifos”.Los 120 dibujos zoques están expuestos a los agentes naturales erosivos como la lluvia, la humedad y la quema de pastizales, aunque como reconoce el especialista del INAH Tabasco, “quemar una parcela para sembrar se hace con menor frecuencia ahora”, lo que ha resultado en una mayor conservación de estas piedras con información valiosa. “Al quemar la parcela, la roca se calentaba y como esto se hacía antes del inicio de la lluvia, cuando llovía o con el rocío o enfriamiento, se rompían, por eso hay muchos casos de petrograbados que están facturados”.Las representacionesCuevas Reyes enumera los tipos de dibujos que dejaron los zoques en las piedras: “Se trata de mensajes codificados entre ellos, una forma de dejar constancia del entorno que los cobijaba, muchas son representaciones de fauna, frecuentemente venados o elementos relacionados con felinos, como huellas de jaguares; hay también una serie de dibujos geométricos, muchas secuencias de líneas horizontales que parecen escaleras, en especial, dibujos de maquetas de sitios y poblados”.Para el experto del Centro INAH Tabasco, es ahí donde radica la importancia de los glifos, porque han aportado un mayor conocimiento de las culturas Mesoamericanas. Em el caso de los glifos zoques en el sur de Huimanguillo, han arrojado información sobre las construcciones perecederas que remataban sus centro ceremoniales. “Todos esos dibujos y todas esas piedras sí están dando una idea y están ayudando a la arqueología a saber cómo eran sobre todo los templos, que ya no quedan ni tenemos, al menos podemos reproducir ahora la forma que tenían sus techos”.Fue así como los petrograbados apuntaron a que los centro ceremoniales tenían un templo hecho de materiales como el guano, y su remate o techos muy altos eran de forma cónica. “Hay un fuerte componente arquitectónico que permite ver cómo las construcciones de materiales perecederos estaban levantadas sobre las plataformas de piedra, son templos hechos de guano con techos cónicos muy altos”, agregó.
amc
Tomado de: http://www.tabascohoy.com/nota.php?id_nota=159771

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